martes 20 de julio de 2010

25 Anuncios antiguos que hoy estarían prohibidos



Aunque lo niegues, no se puede cambiar el hecho de que estamos viviendo en un mundo creado por los vendedores mediante la publicidad. Un gran poder conlleva una gran responsabilidad, pero intenta decirle esto a alguien que trabajase al campo de la publicidad en el siglo XX. Incluso hoy en día, la publicidad está muy lejos de cumplir con los estándares morales, pero después de ver algunos anuncios ofensivos, racistas y sexistas vintage, llegamos a la conclusión que se ha avanzado mucho.

http://www.boredpanda.com/vintage-ads/

EL SIGNO DE LOS ILLUMINATI

Hace unos años, en una reunión con distintos dirigentes europeos, Silvio Berlusconi nos sorprendió a todos con este extraño saludo, que para un latino tiene un significado insultante: parecía que don Silvio estaba llamando "cabrón" a alguien, pero nadie supo identificar el verdadero sentido de su signo:



Dicho símbolo lo ha exhibido posteriormente en otras ocasiones:



El símbolo ya había sido difundido hacía tiempo en personajes del cómic, aparentemente inocentes, como el Dr. Extraño y Spiderman, ambos de Marvel Comics.

Pero el corazón se nos empezó a encoger un poquito cuando observamos el funeral por Lady Bird Johnson, viuda del presidente estadounidense L. Johnson, al que asistieron
diversas personalidades de ese país:



Lo que más tarde se ha sabido (aunque muchos ya lo conocían desde hacía muchos años) es que ese símbolo es el saludo del macho cabrío, que identifica a esa secta denominada Illuminati que ha envuelto de manera creciente a los dirigentes mundiales y famosos de toda índole, y que pretende la creación de un Nuevo Orden Mundial, basado en la extensión de la pobreza a todas las naciones del planeta, el control de la población por medios electrónicos y -lo que es su verdadero fin- la vuelta al esclavismo, que convertiría al ser humano en una mero siervo productivo, materialista, obediente y sin religión, cuyo mejor ejemplo sería la actual potencia china que, poco a poco, se está levantando con la ayuda de todos los dirigentes mundiales. Un nuevo amanecer del antiguo esclavismo, un Nuevo Orden Mundial. El mismo esclavismo al que el Cristianismo hace siglos puso fin.

Os dejamos una muestra para que veáis lo que nos preparan:

















Incluso aquí podríamos observar un amago de saludo illuminati del actual Papa (esperemos que sólo sea una mera casualidad):






Fuente: http://elfiloloco.blogspot.com/2009/12/el-signo-de-los-illuminati.html

martes 13 de julio de 2010

A favor del matrimonio entre catolicos

Estoy completamente a favor de permitir el matrimonio entre católicos. Me parece una injusticia y un error tratar de impedírselo. El catolicismo no es una enfermedad. Los católicos, pese a que a muchos no les gusten o les parezcan extraños, son personas normales y deben poseer los mismos derechos que los demás, como si fueran, por ejemplo, informáticos u homosexuales.
Soy consciente de que muchos comportamientos y rasgos de carácter de las personas católicas, como su actitud casi enfermiza hacia el sexo, o la defensa a ultranza de sus ministros pederastas o de sus arzobispos perseguidos por delitos económicos, pueden parecernos extraños a los demás. Sé que incluso, a veces, podrían esgrimirse argumentos de salubridad pública, como su peligroso y deliberado rechazo a los preservativos. Sé también que muchas de sus costumbres, como la exhibición pública de imágenes de torturados, o las insinuaciones de zoofilia entre una mujer y un palomo, puedan incomodar a algunos. E incluso el que no hayan condenado su pasado bañado en la sangre de víctimas a las que llamaban, según la época, infieles, herejes, rojos o liberales; o espolvoreado con las cenizas de científicos, curanderas (brujas) o simples enfermos mentales.
Pero todo eso no es razón suficiente para impedirles el ejercicio del matrimonio.
Algunos podrían argumentar que un matrimonio entre católicos no es un matrimonio real, porque para ellos es un ritual y un precepto religioso ante su dios, en lugar de una unión entre dos personas.
También, dado que los hijos fuera del matrimonio están gravemente condenados por la iglesia, algunos podrían considerar que permitir que los católicos se casen incrementará el número de matrimonios por “el qué dirán” o por la simple búsqueda de sexo (prohibido por su religión fuera del matrimonio), incrementando con ello la violencia en el hogar y las familias desestructuradas. Pero hay que recordar que esto no es algo que ocurra sólo en las familias católicas y que, dado que no podemos meternos en la cabeza de los demás, no debemos juzgar sus motivaciones.
Tampoco debemos juzgarlos si creen que la mujer es inferior al hombre, e indigna, por ejemplo, de ejercer el magisterio dentro de su secta o iglesia. Y aunque eso violente un principio básico de cualquier constitución civilizada, no por ello debemos ser con ellos tan estrictos como ellos intentan ser con los demás.
Por otro lado, el decir que eso no es matrimonio y que debería ser llamado de otra forma, no es más que una forma un tanto ruin de desviar el debate a cuestiones semánticas que no vienen al caso: aunque sea entre católicos, un matrimonio es un matrimonio, y una familia es una familia.
Y con esta alusión a la familia paso a otro tema candente del que mi opinión, espero, no resulte demasiado radical: También estoy a favor de permitir que los católicos adopten hijos.
Algunos se escandalizarán ante una afirmación de este tipo. Es probable que alguno responda con exclamaciones del tipo de “¿Católicos adoptando hijos? ¡Esos niños podrían hacerse católicos!”. Veo ese tipo de críticas y respondo: Si bien es cierto que a los hijos de católicos, y al contrario que, por ejemplo, ocurre en la informática o la homosexualidad, los inscriben en su secta sin que hayan alcanzado la mayoría de edad, sin consultarles, y sin poder borrarse después, violentando la Ley de Protección de Datos, con el fin de obtener beneficios fiscales de difícil justificación, ya he argumentado antes que los católicos son personas como los demás.
Pese a las opiniones de algunos y a los indicios, no hay pruebas evidentes de que unos padres católicos estén peor preparados para educar a un hijo, ni de que el ambiente religiosamente sesgado de un hogar católico sea una influencia negativa para el niño. Además, los tribunales de adopción juzgan cada caso individualmente, y es precisamente su labor determinar la idoneidad de los padres.
En definitiva, y pese a las opiniones de algunos sectores, creo que debería permitírseles también a los católicos tanto el matrimonio como la adopción.
Exactamente igual que a los informáticos y a los homosexuales.

domingo 10 de enero de 2010

Ebookio.com: la alternativa a la Kindle Store de Amazon

Ebookio.com, libros gratis

Ante el monopolio de los e-books que Amazon ha empezado a formar a partir del lanzamiento de su popular Kindle, han surgido numerosas alternativas de lectores de libros electrónicos como el Cool-er y el Sony PRS-700. Pero además, nuevos sitios que distribuyen e-books han comenzado a surgir en la red, dándole al usuario muchas más opciones y libertades cuando de conseguir libros electrónicos se trata.

Ebookio.com es un sitio en donde al igual que Amazon, cuenta con un catálogo de e-books listos para descargar. Pero a diferencia de Amazon, aquí podrás subir tus propios documentos, novelas, ensayos y todo tipo de trabajos para compartirlos con otras personas al mejor estilo Youtube. Y la gran ventaja es que los libros son totalmente gratis.

Otra ventaja de Ebookio es que los e-books podrán ser leídos en diferentes tipos de dispositivos electrónicos, lo que permitirá visualizarlos en varios lectores sin tener que limitarse a sólo uno como en el caso de Amazon, cuyos libros sólo pueden leerse en el Kindle y haber tenido que ser descargados de la Kindle Store.

Así que si ya estas un poquito harto de Amazon y sus precios, Ebookio es sin lugar a dudas la mejor alternativa que existe.

martes 20 de octubre de 2009

¿Son influenciables las personas?

Apoyándonos en material sociológico veremos en seguida que en la formación de la opinión debemos contar siempre con una susceptibilidad de las personas a las influencias externas. Esto tiene su origen en la propia disposición psicológica del ser humano; pero por otra parte se trata de una reacción natural frente al medio. La civilización moderna ha situado al hombre en un entorno sumamente complicado, y en el que muchas veces no le resulta fácil orientarse. Empujado de una relación conflictiva a la siguiente, se le hace difícil hallar respuestas unívocas por sus propios medios. Por ello tiende a fijarse en las acciones y opiniones ajenas.

Experimentos socio psicológicos han demostrado incluso que un porcentaje nada despreciable de personas se adhiere incluso a opiniones que ellas mismas deberían reconocer como objetivamente falsas.

Tal vez el ejemplo más contundente lo ofrecen las experiencias de Solomon Asch, muy bien descritas en el libro de Elisabeth Neumann:


Experimento de Asch
Asch, pidió a un grupo de estudiantes universitarios que observaran líneas de diferente longitud y luego emparejaran cada una de ellas con otra de idéntica longitud presentada entre tres alternativas. La prueba era muy fácil y los estudiantes podían emparejar las líneas con una precisión casi total cuando trabajaban solos.



Luego los investigadores recurrieron a un subterfugio para confundir su juicio. En la habitación donde se realizaba la prueba hicieron entrar a otros estudiantes que aparentemente iban a realizar la misma prueba, pero que en realidad eran miembros del equipo de investigación a quienes se había pedido que dieran respuestas incorrectas deliberadamente.

Luego se procedía a observar al sujeto inocente el único que nada sabia del asunto, sentado al final de la fila para averiguar como reaccionaria bajo la presión de una opinión mayoritariamente divergente. ¿Titubearía? ¿Se adheriría la veredicto de la mayoría por más que contradijera su propio veredicto? ¿O defendería su propia opinión?

En lugar de mantener su propia evaluación, seis de cada 10 personas prefirieron seguir al grupo en lugar de afirmar su propio juicio, aun cuando la opinión de la mayoría era obviamente incorrecta.



Lo cual indica que, incluso ante una opinión inofensiva, y en una situacion bastante indiferente para ellas, que no afecta a sus intereses reales, la mayoría de las personas se adhieren a la opinión de la mayoria, aunque no les quepa duda de que es equivocada.

Fuente: Hemann Haken, "Fórmulas del éxito en la naturaleza", 1986

viernes 2 de octubre de 2009

¿QUE SERÍA DE LA HUMANIDAD SIN EL TRABAJO HUMANO? - J. Fourastié

¿Por qué trabajamos? - Jean Fourastié

Algunas personas tienen la idea de que la edad de oro de la humanidad estaba en el pasado, de que ¡todo tiempo pasado fue mejor! En el paraíso terrenal todo le era dado gratuitamente al hombre, que no necesitaba trabajar para conseguir sus medios de subsistencia. Para ellos, todo, por el contrario, es amargo y ruin en nuestra época. Esta creencia se ha mantenido viva en el corazón del hombre medio. Se oye permanentemente hablar de la virtud de los productos “naturales”, y muchos franceses creen que la vida de antaño era mucho más “sana” que la de nuestra época.
En realidad, todos los progresos actuales en el campo de la historia y la prehistoria confirman que la naturaleza pura es una severa madrastra para la humanidad. La leche “natural” de las vacas “naturales” produce tuberculosis, y la vida “sana” de otros tiempos hacía que uno de cada tres niños muriera antes de cumplir su primer año de vida. En las clases pobres de Francia, todavía en los años 1800, uno solo, de los dos que quedaban, lograba vivir más allá de los veinticinco años de edad.
A una humanidad sin trabajo y sin técnica el globo terrestre no le ofrece más que una vida limitada y vegetativa: algunos cientos de millones de personas subsisten de manera animal en ciertas regiones subtropicales.


Todas las cosas que consumimos son creaciones del trabajo humano; lo dicho vale aún para aquellas que, en general, consideramos como las más “naturales”, tales como el trigo, las papas o las frutas. El trigo fue creado mediante una lenta selección de determinadas gramíneas; tan poco “natural” es, que si lo dejamos sin cuidado librado a la competencia con las verdaderas plantas naturales se vería de inmediato vencido y expulsado. Si la humanidad desapareciera de la superficie de la tierra, el trigo desaparecería menos de 25 años después que ella, y lo mismo ocurriría con todas las plantas “cultiva-das”, los árboles frutales y los animales destinados al consumo. Todas estas creaciones del hombre subsisten solo porque las defendemos de la naturaleza. Son valiosas para el hombre, y es el hombre quien les otorga su valor.
Con mayor razón, los objetos manufacturados, desde los textiles hasta el papel y desde los relojes hasta las computadoras, son productos artificiales, creados exclusivamente por el trabajo del hombre. ¿No es el hombre un extraño ser viviente, cuyas necesidades están en total desacuerdo con el planeta en que vive? Si hemos de comprenderlo bien, es preciso empezar por comparar al hombre con los animales, aún con los más evolucionados dentro de la jerarquía biológica. Un mamífero, sea caballo, perro o gato puede satisfacerse completamente con los productos naturales: para un gato que tiene hambre no hay nada mejor que un ratón; para un perro nada mejor que un conejo, para un caballo nada mejor que el pasto. Y, una vez satisfecha su necesidad de alimento, ninguno de ellos tratará de procurarse un vestido, un reloj, una pipa o una radio. Sólo el hombre tiene necesidades no naturales.
Y estas necesidades son inmensas. Imaginemos los que debería ser el globo terrestre si el hombre hubiera de encontrar en él, por generación natural, todas las clases de productos que desea consumir: no solo sería necesario que el trigo, los duraznos y las vacas gordas crecieran sin cuidados, sino también que las casas con calefacción central brotaran del piso y se reprodujeran como las plantas y que de los árboles, en cada primavera, florecieran receptores de televisión con conexión satelital...


EL OXÍGENO DEL AIRE, ÚNICO PRODUCTO NATURAL QUE SE OBTIENE SIN TRABAJO


A decir verdad, nuestra planeta está muy poco adaptado a nuestras aspiraciones, a nuestras faculta-des de acción y a nuestros requerimientos. Una solo de nuestras necesidades esenciales se ve satisfecha con liberalidad: la respiración. El oxígeno es el único producto natural que satisface completa y perfectamente una necesidad del hombre en condiciones normales. Por lo tanto, para que la humanidad pudiera subsistir sin trabajar, sería indispensable que la naturaleza le diera al hombre, así como le da el oxígeno, todo aquello respecto de lo cual experimenta una exigencia. (Vale aún para el caso del agua, ya que es forzoso extraerla, utilizar una bomba y muchas veces filtrarla).

¿Por qué trabajamos? - Jean Fourastié